viernes, 20 de junio de 2008

EL JARDINERO


EL JARDINERO.

Nuestro verdadero YO llega a esta vida adormecido y limpio, dispuesto a despertar poco a poco y a absorber todas las lecciones de aprendizaje que aquí le esperan.
Ha vaciado su equipaje de sabiduría y conocimientos y lo ha transformado en una pequeña semillita que almacena en el ADN del alma.
Llega en forma de recién nacido con la maleta vacía, dispuesto a volver a llenarla y seguir acumulando aun más sabiduría y conocimientos ya que ese es su verdadero alimento, su pasaporte hacia una constante evolución, porque esa es su misión, evolucionar para mantener la vida…la creación.

Cuando nuestro YO llega aquí, vacío y desnudo, se le entrega un cuerpo y su cuadro de mandos (el cerebro), así que se acurruca y se acomoda en su centro y desde ahí empieza a aprender.
Ese cuerpo va a ser el intermediario entre nuestro YO y el resto del mundo, y también va a ser nuestro mas inseparable y fiel profesor, ya que a través de él recibiremos muchas lecciones, muchas experiencias sobre el ser humano, y también si así lo deseamos, muchos placeres.
Es una maquina perfectamente adecuada a la suma de planes, temario y proyectos que nuestro YO ha venido a aprender y emprender. Es el más adecuado para el curso que tenemos que superar, es nuestro profesor particular especializado en las materias donde el YO personal de cada uno ha de perfeccionarse.
Es un regalo muy valioso que debemos mimar y cuidar, ya que nos responderá en proporción al amor, cuidados y respeto que reciba.
Y el primer paso más importante para cuidarlo, es aceptarlo.
Nuestro cuerpo será nuestro fiel compañero hasta el final del curso, no se separará jamás de nuestro lado, y mientras dure el “periodo lectivo” no nos permitirán cambiarlo por otro por mucho que nos quejemos. Porque sencillamente es que la primera lección que tenemos que aprobar es aprender a cuidarlo, mejorar lo que podamos y ha aceptar lo que no podamos cambiar.
¿Significa esto que no podamos aspirar a un cuerpo mejor? Evidentemente que no.
Cuando tenemos un hijo nuestra intención es cuidarlo, educarlo y potenciar todas sus virtudes. Enseñarle a que aprenda a quererse a pesar de los defectos, a que aprenda a convivir con ellos y a que no deje de mejorar a pesar de ellos.
Nuestro cuerpo funciona bajo los mismos principios y la misma práctica.
Aceptar no es resignarse… aceptar es reconocer, asumir, afrontar y resignarse es renunciar, retirarse, apartarse.
Debemos trabajar nuestro cuerpo y nuestro Ser desde la aceptación, desde la autoestima pero jamás desde la condena.
Este aprendizaje es básico, si no logramos avanzar en él, podemos dar el curso por perdido, ya que es la base de la gran asignatura del Amor. No podemos dar Amor si no lo sabemos generar en nosotros mismos, no podemos engendrar Amor si no sabemos crear, formar y cultivar nuestra autoestima.
Muchas personas anidan un sentimiento de egoísmo si deciden destinar un tiempo para cuidarse, creen que la entrega total al prójimo significa olvidarse de uno mismo.
Nada más lejos de la realidad.
Cuando decidimos cuidar de algo o de alguien es porque lo queremos, porque le damos un valor, y esto también es aplicable a nosotros mismos.
Una persona se olvida de si misma por voluntad propia, en realidad nadie nos exige esto, pero si transmitimos a los demás que nos hemos olvidado de nosotros así lo recibirán y así actuarán porque en realidad con esta actitud los estamos confundiendo.
Cuando una persona, en nombre de ese inventado “egoísmo” en el que no quiere caer, decide no dedicarse nada para si, en el fondo esta esperando un reconocimiento, una compensación, una correspondencia a ese gran “esfuerzo” que en realidad nadie le ha pedido.
Esta buscando ser reconocido por los demás y no por si mismo.
Cuando ese reconocimiento no llega, se crean frustraciones, vacío, desesperanza y en un intento de sobrevivir a esos sentimientos se generan estados de manipulación y victimismo, que solo acaba ahondando en una cada vez mas profunda inseguridad y mas vacío.
Dado todo esto la persona no puede sentirse feliz y se crea una entremezcla de todos estos sentimientos junto a rencores y culpabilidades externas.
No es posible entregar amor, optimismo y positividad en este estado...puesto que no se tiene y no se puede dar lo que no se posee.

Tienes un hermoso jardín que cuidar pero tu también formas parte de él, eres a su vez la flor y el jardinero, como jardinero has de tener la suficiente capacidad y energía para acumular agua y regar tus flores cada mañana, pero para acumular esa energía y ese agua, al igual que las plantas tu también has de estar dispuesto a recibir al sol, al rocío y a la lluvia que te llegue, porque de no ser así, te secarás, y si te secas no podrás regar.
Aprende a cuidar de ti para poder cuidar a los demás.
Montse Bocanegra Romero.
Global Personal Trainer.

domingo, 15 de junio de 2008

¿ME ALIMENTO PARA EXISTIR O EXISTO PARA COMER?







Como seres humanos esta claro que necesitamos cargar nuestras baterías para existir, pero por “suerte” no necesitamos conectarnos a la corriente ni enchufarnos una manguera en la boca en la gasolinera mas cercana.
Y entrecomillo la palabra “suerte” porque depende de cómo se mire el conectarnos o enchufarnos para recargarnos nos ahorraría unos cuantos quebraderos de cabeza.
Tenemos la fortuna de que para nosotros el comer pueda resultar un placer, pero como todos los placeres de la vida dentro de sus dulces “ingredientes” no le falta el toque amargo y el condimento de la manipulación y distorsión.
El maestro del placer nunca da las “clases” solo, cuando el entra en el “aula” el profesor del vicio y los excesos también lo hace.
Ambos enseñan temas de la misma asignatura, de nosotros depende aprender las lecciones.
Y no se trata de estar siempre a “Dieta”, con restricciones, prohibiciones, remordimientos, atracones y ayunas.
Se trata mas bien de tomar conciencia del significado y la importancia de los alimentos, de aprender a saborearlos en su mas nítida naturaleza y de conocernos y conocerlos lo suficiente como para saber cuando nos interesa comer un tipo u otro de nutriente.
La ciencia y el arte de comer no solo esta en la vista y el paladar, ni en adornar un plato como si de un cuadro de Dalí se tratara, ya que la importancia de su consumo va mucho mas allá del placer.
La función de un alimento abarca muchas mas cosas que el placer de su consumo en si, pero hemos aprendido a no valorar la suma de cualidades si no una sola.... y esa sola cualidad que valoramos se ha convertido para el mundo del marketing en “la gallina de los huevos de oro”.

Mientras por un lado nos presentan modelos alambricas por otro lado nos dicen que matemos el gusanillo a base de donetes.

Mientras te sacan el anuncio de lo esbelta que te vas a quedar con los special K y sales corriendo a cómpralos, te sugiero que cuando vuelva a salir el anuncio vayas desfilando hacia la cocina y cojas los special K y los cereales azucarados de tus hijos, y podrás comprobar según las calorías y los nutrientes que son exactamente lo mismo pero en distinto envase, con una publicidad mas marcada y diferente y mas caros, incluso los fabrica la misma empresa.

Cuando veas un anuncio de margarinas aptas para mejorar el colesterol porque esta hecha con el mejor aceite de oliva en realidad en lo del mejor aceite de oliva puede que no te estén mintiendo, pero no te informan de que el problema de las margarinas no es el aceite si no el proceso químico al que someten ese aceite para convertir una grasa liquida en una grasa sólida.
Ese proceso hace que el mejor aceite del mundo se transforme en una grasa trans una grasa peor que las saturadas, ya que es una grada alterada químicamente que puede resultar cancerigena entre otras cosas.
Es decir que si te untas el pan con manteca de cerdo te resultará mas “sano”... o mejor dicho menos insano.
Y claro ¿por qué sanidad permite esas cosas? Pues eso me pregunto yo... ¿intereses económicos quizás?
Con “anécdotas” de este tipo la verdad es que podríamos editar una enciclopedia, por no hablar también de los mensajes subliminales publicitarios, mensajes por debajo de las ondas de sonido de tu oído y tu consciente que llega directamente al inconsciente para que caiga toda persona ya con una cierta predisposición al objetivo del mismo.

En la nevera tenemos en realidad nuestro botiquín, nuestra mejor farmacia y deberíamos llenarla con conciencia de ello y aprender a disfrutar de la textura, el frescor, el color, el olor y por supuesto el sabor de una sencilla y crujiente manzana sabiendo que a parte del disfrute del momento estamos ingiriendo una buena medicina preventiva y un muy buen cosmético de belleza .
Esto no quiere decir que haya alimentos prohibidos y solo podamos comer “verde y ecológico”, no hay prohibiciones solo hay situaciones.
Se trata de combinar nutriente adecuado con momento adecuado.
Si te apetece comer una pizza para cenar no es muy buena idea cargarte de calorías por la noche ya que no es precisamente durmiendo cuando mas vas a quemarlas, pero si te la tomas en sábado por la noche antes de ir a bailar, o en una reunión de amigos cuando aun vas a tardar algunas horas en irte a dormir, pues ese momento es mas acertado.
Y no es lo mismo cenar una pizza el sábado que tener la costumbre de cenar pizzas cada dos por tres.
Igual que tampoco es lo mismo comerte un plato de patatas fritas con medio bote de mayonesa y lomo rebozado que tomar esas patatas fritas con pescado a la plancha y sin mayonesa, o tomar el pescado a la plancha con algo de mayonesa y verdura como guarnición.
No hay alimentos prohibidos si no situaciones, objetivos, combinaciones y momentos inadecuados.
Alimentarse requiere una coordinación con todo lo que tu eres, con tu salud y con tus propósitos, no es algo que vaya independiente ya que cada porción de alimento que tomas pasa a formar parte de ti.
Y esa parte puede ser en forma de energía, belleza y bienestar o en forma de colesterol, placas de grasa, diabetes y celulitis.
Como siempre la elección es tuya de tu Ser consciente o de “tu piloto automático”...TU decides!!

Montse Bocanegra Romero.
Global Personal Trainer.