viernes, 26 de diciembre de 2008

¿TE CUIDAS O TE DESCUIDAS?








Hoy es 26 de diciembre, festividad en Catalunya el día de Sant Esteban.
Después del paréntesis de ayer jueves día de Navidad me he acercado al gimnasio a entrenar esta mañana pensando que seríamos los cuatro de siempre, y efectivamente los cuatro de siempre no hemos fallado, estábamos allí cumpliendo con nuestras rutinas de ejercicios con la misma normalidad que supone para los demás desayunar.
Nadie se extraña si le dices que después de dos días de atracones sin parar el día 26 por la mañana te levantas y desayunas, pero si te miran con cara rara si les dices que un viernes 26 de diciembre después del día de navidad te vas a entrenar.
A pesar de eso me ha alegrado ver que a parte de los cuatro de siempre había mucha mas gente en el gimnasio, estaba bastante lleno lo cual me confirma que las personas cada vez están más concienciadas con cuidar su cuerpo.

De todas formas esto me ha hecho pensar en que tipo de “conciencia” y que concepto de “cuidar” de su cuerpo tendrá cada uno de ellos.
Las personas solemos formar una especie de mar que casi nunca esta en calma, vamos creando mareas y oleajes de bando a bando arrasando cualquier cosa que pueda flotar sobre nosotros según las modas, patrones o estandartes que unos cuantos “Neptunos” manejan.
La cuestión es ¿sabes cuidar tu cuerpo? ¿Sabes cuidarte?
El concepto mas acertado de cuidar de uno mismo significa un concepto sin limitaciones en ese contexto, porque en el momento que te pones limitaciones no te estas cuidando…te estas limitando.
Con esto me refiero a que cuidar de ti, no es estar limitado solo a un gimnasio, solo a las pesas, solo a las maquinas cardiovasculares, solo al yoga etc etc.
Cuidar de ti y de tu cuerpo es algo mucho más amplio que abarca todo, incluye todo y no limita nada.
Puedes seguir cuidándote aun en las épocas que no puedes ir al gimnasio, puedes seguir cuidándote aunque tengas una lesión que te impida correr, puedes seguir cuidándote aunque se tire una semana lloviendo y no puedas salir ha hacer footing … no tienes limitaciones, no hay excusas, siempre puedes hacer algo por tu cuerpo y ya de paso por ti.
Puedes trabajar la elasticidad, puedes subir y bajar las escaleras de tu casa o piso las veces quieras, puedes hacer flexiones y sentadillas entre rellano y rellano, , puedes hacer una sesión de Pilates o yoga con algún cd o video, puedes trabajar la relajación, puedes ir al gimnasio y entrenar tu parte superior si tus piernas tienen alguna lesión y a la inversa, puedes bailar o jugar con tus hijos o sobrinos y muchas mas cosas.
Siempre hay algo que puedes hacer por ti, solo tienes que querer y buscar lo que mejor se te adapte en el momento.
Esta bien tener objetivos y dentro del tiempo que dedicas a tu entrenamiento destinar la mayor parta a trabajar y potenciar aquello que te has propuesto, pero dentro de ese tiempo lo ideal es incluir una globalidad, en mayor o menor medida según tus intenciones, pero incluir todo lo que puedas ya que tu cuerpo necesita todo, no quiere limites.
Y dentro de ese tiempo cuando no puedas trabajar para la meta marcada solo tienes que distribuir tu tiempo de entrenamiento de otra manera hasta que puedas volver a retomar tus hábitos. Y distribuir no significa dejar de entrenar…significa adaptar.
Al igual que cuidar de ti no sindica obsesionarte contigo no significa dedicarte solo a tu cuerpo, cuidar de ti va mucho mas allá.
Las personas ya nacemos con una inteligencia innata que explotamos cuando somos niños y que deberíamos adaptarla a la inteligencia que vamos adquiriendo conforme vamos creciendo y experimentando, pero… en lugar de adaptar esa inteligencia innata lo que hacemos es anularla.
Los niños saben cuidar bien de si mismos, de su cuerpo y de su interior.
Ellos están “entrenando” todo el día, con gimnasio o sin.
Ellos se mueven, saltan, corren, voltean, se estiran, trabajan su equilibrio, bailan, ellos juegan con la energía y la transforman y así lo hacen de manera innata hasta que alguien les pone la tele, un ordenador o la play por medio a edades por desgracia cada vez más tempranas.
Ellos trabajan su cuerpo de esta manera sin límites y trabajan sus emociones, su interior también de manera innata.
No guardan rencores, no guardan emociones negativas que puedan envenenar su cuerpo poco a poco…eso se lo enseñamos ha hacer mas tarde.
Expresan sus emociones en plena libertad y no guardan nada dentro de si que les pueda dañar… se abrazan libremente o también se pegan libremente y al cabo de un rato sin rencores se vuelven ha abrazar y siguen jugando.
Cogen rabietas, sueltan la ira y al cabo de un rato ya limpios te abrazan tranquilamente sin problemas, sin cortedad con olvido total y sin rencor.
Cada mañana se levantan limpios, puros y con las energías totalmente renovadas, como a muchos de nosotros nos gustaría pero no podemos “por la edad”.
¿Es por la edad por lo que no podemos?... o ¿quizás por el descuido que la edad “conlleva”? esta claro que no podemos pasarnos el día jugando y bailando, esta claro que no podemos pegarle a nuestro amigo o hermano o quien sea cada vez que no enfadamos, esta claro que no podemos ir por el mundo montando pataletas (auque a veces mas de uno lo haga) pero… eso que traemos ya innato, ¿no sería mejor adaptarlo al crecimiento modificando sus formas pero no su finalidad? ¿No sería mejor eso que anularlo?.
Aprendemos y vamos transmitiendo ese aprendizaje de guardar temores, de conservar la ira, de acumular y acrecentar miedos, de no abrazarnos de manera espontánea, de no mostrar nuestros verdaderos sentimientos, de demostrar constantemente que somos o queremos ser mejor que aquel…que aquella… o de sentirnos inferior de aquel o aquella y un largo etc,
Y mientras eso sucede algo que podemos llamar nuestra verdadera naturaleza, desde nuestro interior busca. Ese algo que nunca puede desaparecer por que es nuestra esencia real, desde nuestro interior nos araña por salir, reclama su libertad a gritos… pero la mayoría de nosotros no lo oímos, no podemos o no queremos oírlo aunque no podemos dejar de sentirlo.
Y ese sentir se llama conflictos internos es decir nuestra incapacidad de dejar libertad a nuestro yo, de cuidar de nuestro yo.
Nuestro temor a ser quienes realmente somos.
Venimos a esta tierra cargados con energía y sabiduría innata dispuestos a experimentar y en lugar de crecer y expandirnos en esa disposición nos vamos de esta tierra encogidos y comprimidos… “por la edad” y “por las experiencias”.
¿No crees que esas experiencias tienen algo que ver con nuestra verdadera naturaleza a la cual encerramos? ¿no crees que nuestro progresivo encogimiento tiene algo que ver con la progresiva eliminación de nuestra sabiduría innata?
Tu en realidad ¿te cuidas o te descuidas?

Montse Bocanegra Romero.
Global personal trainer
http://www.psico-fitness.com/