
No sabes que es pero sabes que hace tiempo que te pasa algo, tu vida sigue siendo la misma, pero aburrida, monótona, con falta de chispa, con falta de gracia.
Notas una inquietud que te hace sentir que algo no te cuadra, pero ¿qué es lo que no te cuadra? Ni idea.
Tal vez sea el trabajo, o tu vida social, quizás la familia... ¿la pareja tal vez? Quizás ninguna de todas estas cosas... o tal vez todas.
Pero notas que algo se te ha perdido ahí dentro, y dejas de identificarte con nada a la vez que te identificas con todo.
A esto en al ámbito espiritual se le llama “el despertar”, hay personas que lo hacen de manera lenta y progresiva y en otras sucede de golpe.
Yo personalmente prefiero llamarle el despertar de mi buscador.
Un buen día tras llevar un tiempo con estas emociones y conflictos encontrados, desde algún lugar, mi mente empezó a recibir ideas un tanto peculiares y ha asociar estas ideas con información que había ido recopilando en esa búsqueda y que me costaba entender.
Y esas ideas peculiares que empezaron a aparecer de la “nada” han ido tomando forma y la seguirán tomando con el tiempo pero hasta hoy se han ido asociando de la siguiente manera.
Yo no soy mis pensamientos, soy el pensador de mis pensamientos.
Yo no soy mi cerebro ni soy mi cuerpo, son herramientas que uso para vivir y aprender.
Mi cerebro es un órgano mas de mi cuerpo con lo cual tienen una estructura funcional y programable.
Mi cerebro es el panel de mandos del resto de mi cuerpo.
Mi cerebro es el software que junto al resto de mi cuerpo (Hadware) dan forma a un perfecto “ordenador”.
Mi software esta en “red” con algunos otros software.
Mi hadware y mi software tienes varias fuentes de alimentación de energía y de alguna manera esa energía también la pueden transmitir.
Todos formamos parte de un grandísimo y complejo software universal.
Nuestros chips de memoria se llaman ADN así como yo soy un ADN de algo infinitamente grande.
A mi PC también le afectan virus de varios tipos emocionales y gripales, cuando el antivirus falla (sistema inmunitario).
También mi PC se ve afectado y /o influenciado por Hackers y Crackers.
Yo soy el usuario y a la vez programador de mi PC.
Yo estoy aquí para desde un plano de usuario (cerebral) ser capaz de despertar al “técnico especialista programador informático” de mi PC que también soy, bueno que es realmente quien soy.
Todos estamos unidos en pequeños grupos de redes, y estos pequeños grupos de redes unidas a grandes redes que de manera unificada no dejan de unirse a redes superiores.
Mi cerebro es un software conectado al resto de mi cuerpo por un complejo cableado, mi sistema nervioso y completado por un aun más complejo sistema de mensajería, mis hormonas, mis enzimas y un gran entramado de moléculas varias.
Antes de empezar nuestro “curso universitario” se nos resetea se nos vacía de conocimientos para estimular, aumentar y promover nuestra capacidad de absorción y aprendizaje sin ningún tipo de influencia que no sea la correspondiente a “este curso”.
En este proceso necesariamente perdemos la conciencia de quienes somos realmente, nos pasamos parte de nuestra vida (algunos toda su vida) funcionando con el piloto automático puesto e identificándonos con el “PC” en lugar de con su programador.
Nuestras creencias son nuestros programas dominantes mientras funcionamos con el piloto automático puesto, dejamos de funcionar con ese piloto automático y pasamos a gestionar y dominar nosotros mismos los “programas” en el momento que somos capaces de cambiar, arreglar y modificar las creencias que no nos interesan y nos perjudican.
Somos creadores pero también formamos parte de la creación... de lo creado. Vivimos las dos vertientes para poder así realizar creaciones cada vez más perfectas. Es como el poeta que primero vive los poemas que mas tarde escribirá, como el pintor que percibe y vive lo que mas tarde pintará, como el compositor que oye y aprecia las notas musicales en su interior antes de plasmarlas en un piano y un cuaderno.
Venimos aquí con parte de nuestra memoria vacía, la consciente, la que absorbe, la que suma conocimientos. De la parte inconsciente, la que acumula lo sumado, solo conocemos o percibimos su activación para dar las órdenes de funcionamiento vital… es decir las órdenes que mantienen en funcionamiento nuestros órganos.
Y puesta a imaginar, me gusta pensar que la muerte es solo un proceso “informático” un periodo de descanso donde se ejecuta un traspaso de información del consciente al inconsciente. Un periodo en el cual el Ser que realmente somos recopila y hace balance, y partiendo de ese balance prepara su próximo curso que vendrá después de un cierto y merecido periodo “vacacional”.
También me gusta pensar que hay “PC” sin programador, o que no han llegado a contactar nunca o muy poco con él y que cuando llega ese proceso de traspaso de información como no tienen o no encuentran donde hacerlo, todo lo acumulado acaba en el vacío con lo cual vuelven al próximo curso convertidos en un “PC” cada vez mas limitado e inferior y que puede suceder que en esa involución acaben desapareciendo.
No quiero decir con esto que seamos ordenadores, pero si nos ponemos a buscar similitudes nos daremos cuenta que tenemos mucho mas en común con la herramienta que estoy utilizando en este momento para escribir este artículo que con cualquier otra cosa… ¿no será que quizás la hemos creado a nuestra imagen y semejanza?
Como ya he dicho antes nuestro cerebro es un órgano igual que lo es nuestro corazón, nuestro estómago, nuestro hígado etc, pero si que es verdad que es el órgano sobre el cual tenemos mas desconocimiento, a pesar de ser “la pieza clave de nuestro PC” que lleva todo el control del resto.
Nuestro cerebro tiene un mecanismo tan sofisticado que la mayoría de las veces nos identificamos con él, creemos que somos nuestro cerebro, nuestros pensamientos, nos creemos la “maquina” y nos olvidamos del Ser, nos olvidamos de quien en realidad tiene el poder de control, el poder de dirigir, el poder de cambiar… de quien tiene el potencial de todo lo realizable, de todo lo puro, el poder de la consciencia total.
Pero nuestro cerebro es tan perfecto que cuando esto sucede, cuando soltamos las riendas de nuestra vida, él es capaz de asumir ese control, es capaz de sostener esas riendas y esperar el relevo de nuevo por parte del Ser.
Pero a pesar de su perfección no deja de ser un mecanismo, y como tal se atasca, se bloquea, se le “borran” datos, información, órdenes, y necesita reparaciones y cuidados.
¿No te has sorprendido alguna vez a ti mismo que al realizar una tarea rutinaria de repente te das cuenta de que te has quedado atascado en un pensamiento repetitivo y llevas así un buen rato? ¿ no te ha pasado el hecho de ir paseando por la calle y sin mas sorprenderte a ti mismo pensando en cosas triviales que no vienen al cuento para nada, como por ejemplo un personaje de la prensa de corazón que ni fu ni fa, un anuncio que ni te interesa para nada etc.? ¿No se te ha quedado nunca una canción metida en tu cabeza que tu cerebro no deja de cantar por mucho que lo intentes y ni tan solo te ha dejado dormir? ¿Cuánto tiempo eres capaz de mantener tu cerebro callado sin estar entrenado para ello?
La misma patología de la ansiedad significa la respuesta física a una creencia no real, pero una creencia que por alguna razón se ha quedo anclada, aferrada a nuestro cerebro y este ejecuta las ordenes de reacción del cuerpo al igual que si se tratara de una vivencia real y en presente.
Estoy segura de que podría hacer un gran listado con este tipo de cuestiones, y ¿no crees que realmente este tipo de desconfiguraciones o desordenes son típicas de una “máquina”? Y si lo crees así ¿Dónde estás TÚ? El responsable de la máquina, el controlador, el capataz, el observador del pensamiento.
Notas una inquietud que te hace sentir que algo no te cuadra, pero ¿qué es lo que no te cuadra? Ni idea.
Tal vez sea el trabajo, o tu vida social, quizás la familia... ¿la pareja tal vez? Quizás ninguna de todas estas cosas... o tal vez todas.
Pero notas que algo se te ha perdido ahí dentro, y dejas de identificarte con nada a la vez que te identificas con todo.
A esto en al ámbito espiritual se le llama “el despertar”, hay personas que lo hacen de manera lenta y progresiva y en otras sucede de golpe.
Yo personalmente prefiero llamarle el despertar de mi buscador.
Un buen día tras llevar un tiempo con estas emociones y conflictos encontrados, desde algún lugar, mi mente empezó a recibir ideas un tanto peculiares y ha asociar estas ideas con información que había ido recopilando en esa búsqueda y que me costaba entender.
Y esas ideas peculiares que empezaron a aparecer de la “nada” han ido tomando forma y la seguirán tomando con el tiempo pero hasta hoy se han ido asociando de la siguiente manera.
Yo no soy mis pensamientos, soy el pensador de mis pensamientos.
Yo no soy mi cerebro ni soy mi cuerpo, son herramientas que uso para vivir y aprender.
Mi cerebro es un órgano mas de mi cuerpo con lo cual tienen una estructura funcional y programable.
Mi cerebro es el panel de mandos del resto de mi cuerpo.
Mi cerebro es el software que junto al resto de mi cuerpo (Hadware) dan forma a un perfecto “ordenador”.
Mi software esta en “red” con algunos otros software.
Mi hadware y mi software tienes varias fuentes de alimentación de energía y de alguna manera esa energía también la pueden transmitir.
Todos formamos parte de un grandísimo y complejo software universal.
Nuestros chips de memoria se llaman ADN así como yo soy un ADN de algo infinitamente grande.
A mi PC también le afectan virus de varios tipos emocionales y gripales, cuando el antivirus falla (sistema inmunitario).
También mi PC se ve afectado y /o influenciado por Hackers y Crackers.
Yo soy el usuario y a la vez programador de mi PC.
Yo estoy aquí para desde un plano de usuario (cerebral) ser capaz de despertar al “técnico especialista programador informático” de mi PC que también soy, bueno que es realmente quien soy.
Todos estamos unidos en pequeños grupos de redes, y estos pequeños grupos de redes unidas a grandes redes que de manera unificada no dejan de unirse a redes superiores.
Mi cerebro es un software conectado al resto de mi cuerpo por un complejo cableado, mi sistema nervioso y completado por un aun más complejo sistema de mensajería, mis hormonas, mis enzimas y un gran entramado de moléculas varias.
Antes de empezar nuestro “curso universitario” se nos resetea se nos vacía de conocimientos para estimular, aumentar y promover nuestra capacidad de absorción y aprendizaje sin ningún tipo de influencia que no sea la correspondiente a “este curso”.
En este proceso necesariamente perdemos la conciencia de quienes somos realmente, nos pasamos parte de nuestra vida (algunos toda su vida) funcionando con el piloto automático puesto e identificándonos con el “PC” en lugar de con su programador.
Nuestras creencias son nuestros programas dominantes mientras funcionamos con el piloto automático puesto, dejamos de funcionar con ese piloto automático y pasamos a gestionar y dominar nosotros mismos los “programas” en el momento que somos capaces de cambiar, arreglar y modificar las creencias que no nos interesan y nos perjudican.
Somos creadores pero también formamos parte de la creación... de lo creado. Vivimos las dos vertientes para poder así realizar creaciones cada vez más perfectas. Es como el poeta que primero vive los poemas que mas tarde escribirá, como el pintor que percibe y vive lo que mas tarde pintará, como el compositor que oye y aprecia las notas musicales en su interior antes de plasmarlas en un piano y un cuaderno.
Venimos aquí con parte de nuestra memoria vacía, la consciente, la que absorbe, la que suma conocimientos. De la parte inconsciente, la que acumula lo sumado, solo conocemos o percibimos su activación para dar las órdenes de funcionamiento vital… es decir las órdenes que mantienen en funcionamiento nuestros órganos.
Y puesta a imaginar, me gusta pensar que la muerte es solo un proceso “informático” un periodo de descanso donde se ejecuta un traspaso de información del consciente al inconsciente. Un periodo en el cual el Ser que realmente somos recopila y hace balance, y partiendo de ese balance prepara su próximo curso que vendrá después de un cierto y merecido periodo “vacacional”.
También me gusta pensar que hay “PC” sin programador, o que no han llegado a contactar nunca o muy poco con él y que cuando llega ese proceso de traspaso de información como no tienen o no encuentran donde hacerlo, todo lo acumulado acaba en el vacío con lo cual vuelven al próximo curso convertidos en un “PC” cada vez mas limitado e inferior y que puede suceder que en esa involución acaben desapareciendo.
No quiero decir con esto que seamos ordenadores, pero si nos ponemos a buscar similitudes nos daremos cuenta que tenemos mucho mas en común con la herramienta que estoy utilizando en este momento para escribir este artículo que con cualquier otra cosa… ¿no será que quizás la hemos creado a nuestra imagen y semejanza?
Como ya he dicho antes nuestro cerebro es un órgano igual que lo es nuestro corazón, nuestro estómago, nuestro hígado etc, pero si que es verdad que es el órgano sobre el cual tenemos mas desconocimiento, a pesar de ser “la pieza clave de nuestro PC” que lleva todo el control del resto.
Nuestro cerebro tiene un mecanismo tan sofisticado que la mayoría de las veces nos identificamos con él, creemos que somos nuestro cerebro, nuestros pensamientos, nos creemos la “maquina” y nos olvidamos del Ser, nos olvidamos de quien en realidad tiene el poder de control, el poder de dirigir, el poder de cambiar… de quien tiene el potencial de todo lo realizable, de todo lo puro, el poder de la consciencia total.
Pero nuestro cerebro es tan perfecto que cuando esto sucede, cuando soltamos las riendas de nuestra vida, él es capaz de asumir ese control, es capaz de sostener esas riendas y esperar el relevo de nuevo por parte del Ser.
Pero a pesar de su perfección no deja de ser un mecanismo, y como tal se atasca, se bloquea, se le “borran” datos, información, órdenes, y necesita reparaciones y cuidados.
¿No te has sorprendido alguna vez a ti mismo que al realizar una tarea rutinaria de repente te das cuenta de que te has quedado atascado en un pensamiento repetitivo y llevas así un buen rato? ¿ no te ha pasado el hecho de ir paseando por la calle y sin mas sorprenderte a ti mismo pensando en cosas triviales que no vienen al cuento para nada, como por ejemplo un personaje de la prensa de corazón que ni fu ni fa, un anuncio que ni te interesa para nada etc.? ¿No se te ha quedado nunca una canción metida en tu cabeza que tu cerebro no deja de cantar por mucho que lo intentes y ni tan solo te ha dejado dormir? ¿Cuánto tiempo eres capaz de mantener tu cerebro callado sin estar entrenado para ello?
La misma patología de la ansiedad significa la respuesta física a una creencia no real, pero una creencia que por alguna razón se ha quedo anclada, aferrada a nuestro cerebro y este ejecuta las ordenes de reacción del cuerpo al igual que si se tratara de una vivencia real y en presente.
Estoy segura de que podría hacer un gran listado con este tipo de cuestiones, y ¿no crees que realmente este tipo de desconfiguraciones o desordenes son típicas de una “máquina”? Y si lo crees así ¿Dónde estás TÚ? El responsable de la máquina, el controlador, el capataz, el observador del pensamiento.
Montse Bocanegra Romero
Global Personal Trainer
