Tengo puesta una frase en mi blog personal que dice así “No te evadas durante el entrenamiento, evádete de lo demás mientras entrenas”.Esta frase intenta comunicar algo simple pero a la vez muy significativo, algo que si se sabe aplicar puede llegar a marcar la diferencia, una diferencia mucho mayor que el hecho de tomar botes y botes de suplementos, y digo esto sin por ello querer quitar la posible efectividad que algunos de esos suplementos puedan tener.
Es una técnica que parece sencilla aunque a la hora de aplicarla no lo es tanto, pero es el principio base del entrenamiento de psicofitness consulting.
Se trata “simplemente” de poner el pensamiento en el músculo que entrenas, de notar y visualizar el recorrido de ese músculo, de esa articulación, de sentir la contracción de tus fibras, la cogestión, el aumento de volumen sanguíneo en la zona, de notar que no estas ayudando a esa zona mas de la cuenta con otro grupo muscular que no interesa, de controlar como esta actuando tu columna, si te estás curvando demasiando, si estas encogiendo cervicales, si estas haciendo híperpresión con el abdomen etc.
Más o menos tomarte el entrenamiento de musculación como si estuvieras practicando una asana de yoga.
Puede que haya personas que esta comparación les parezca absurda, cómica e incluso ridícula pero no lo es.
A parte de que la sensación de la fuerza a pesar del esfuerzo, y nunca mejor dicho, que ello supone, resulta confortable y atrayente.
A parte de que después del esfuerzo uno es capaz de conseguir apreciar mas la sensación de descongestión y relajación.
A parte de que es un buen método para disminuir el riesgo de lesiones y adquirir conciencia corporal…
Aparcando a un lado todos estos beneficios, hay uno mas y también importante.
La conciencia siempre genera información biológica, es decir aumenta el fluido hormonal o lo disminuye según el grado de conciencia que apliquemos.
Basta un leve cambio de conciencia para que se formen nuevos patrones y esto sirve para la vida en general y por su puesto también incluyendo nuestro cuerpo.
Por ejemplo en las personas con depresión el nivel de unos neuroquímicos llamados catecolaminas suele ser más bajo que la media saludable, estos niveles se pueden restaurar con el suministro de medicamentos antidepresivos, contando con sus efectos secundarios claro, pero esto también se puede lograr de manera natural con el ejercicio físico regular.
Los mismos yoguis suelen ser capaces de controlar con la mente los latidos de su corazón y de subir o bajar la temperatura de determinadas partes de su cuerpo con respecto al resto, como por ejemplo de una mano.
Evidentemente no quiero decir con esto que haciendo un curl de bíceps concentradísimos podamos llegar a este extremo, lo único que quiero dar a entender es hasta que punto la mente puede trasformarse en biología pura.
Si poniendo la conciencia en un determinado ejercicio podemos activar el flujo hormonal de la zona, el flujo sanguíneo y el número de fibras que activamos potenciando la efectividad de nuestros neurotransmisores, evidentemente podemos aumentar el progreso y marcar esa diferencia, a parte por su puesto de estimular la intensidad de cada entrenamiento, algo primordial que muchas veces dejamos en la taquilla del gimnasio.
Pero claro, esto es algo que quizás leído aquí pueda pareces sencillo, pero una vez que uno esta entrenando es difícil renunciar, a los auriculares, a pensar en la lista de la compra de la semana mientras ejercitamos los tríceps, a pensar en un determinado problema laboral mientras hacemos extensiones de cuadriceps, a estar pendiente de la conversación del vecino de al lado etc.
Y no se trata de que uno vaya al gimnasio de manera totalmente antisocial, ya que uno de los atractivos y beneficios de asistir es la sociabilidad.
Tampoco es cuestión de renunciar a los auriculares, ni de que te resulte aburrido.
Una sesión de musculación debería durar de 30 a 60 minutos como mucho, y solo es cuestión de concertarte cuando realizas la serie de repeticiones correspondiente, y tampoco es imprescindible hacerlo en todos los ejercicios, pero si en los que puedas y tenerlo en cuenta.
Se puede sociabilizar en los descansos entre series o cuando se pasa de un ejercicio a otro, contando también en no alargar esos descansos mas de lo prescrito ya que estaríamos perdiendo la valiosísima intensidad del entreno.
Se puede sociabilizar cuando acabas, mientras haces cardiovascular si no es anaeróbico, cuando estas en la sauna, en la ducha, en la piscina…
Y en cuanto a los auriculares en la parte aeróbica no están de más, al contrario, dependiendo de la música serás capaz de activar más el ritmo o realizar intervalos casi sin proponértelo.
En cuanto al tema “aburrimiento” bueno, eso es algo subjetivo con un patrón determinado que se puede modificar.
Notar nuestra propia biología, conocer y percibir nuestra funcionalidad, desconectar de los problemas para dedicarnos un rato de atención a nosotros mismos, a nuestras percepciones corporales, ser capaces de aprender a controlar cuando queremos y cuando no queremos activar nuestro piloto automático…
Para mí, todas estas aptitudes son demasiado atractivas como para que me resulten aburridas ¿y para ti?.
Montse Bocanegra Romero.
Tutor trainer.
http://www.psicofitness.es/
Basta un leve cambio de conciencia para que se formen nuevos patrones y esto sirve para la vida en general y por su puesto también incluyendo nuestro cuerpo.
Por ejemplo en las personas con depresión el nivel de unos neuroquímicos llamados catecolaminas suele ser más bajo que la media saludable, estos niveles se pueden restaurar con el suministro de medicamentos antidepresivos, contando con sus efectos secundarios claro, pero esto también se puede lograr de manera natural con el ejercicio físico regular.
Los mismos yoguis suelen ser capaces de controlar con la mente los latidos de su corazón y de subir o bajar la temperatura de determinadas partes de su cuerpo con respecto al resto, como por ejemplo de una mano.
Evidentemente no quiero decir con esto que haciendo un curl de bíceps concentradísimos podamos llegar a este extremo, lo único que quiero dar a entender es hasta que punto la mente puede trasformarse en biología pura.
Si poniendo la conciencia en un determinado ejercicio podemos activar el flujo hormonal de la zona, el flujo sanguíneo y el número de fibras que activamos potenciando la efectividad de nuestros neurotransmisores, evidentemente podemos aumentar el progreso y marcar esa diferencia, a parte por su puesto de estimular la intensidad de cada entrenamiento, algo primordial que muchas veces dejamos en la taquilla del gimnasio.
Pero claro, esto es algo que quizás leído aquí pueda pareces sencillo, pero una vez que uno esta entrenando es difícil renunciar, a los auriculares, a pensar en la lista de la compra de la semana mientras ejercitamos los tríceps, a pensar en un determinado problema laboral mientras hacemos extensiones de cuadriceps, a estar pendiente de la conversación del vecino de al lado etc.
Y no se trata de que uno vaya al gimnasio de manera totalmente antisocial, ya que uno de los atractivos y beneficios de asistir es la sociabilidad.
Tampoco es cuestión de renunciar a los auriculares, ni de que te resulte aburrido.
Una sesión de musculación debería durar de 30 a 60 minutos como mucho, y solo es cuestión de concertarte cuando realizas la serie de repeticiones correspondiente, y tampoco es imprescindible hacerlo en todos los ejercicios, pero si en los que puedas y tenerlo en cuenta.
Se puede sociabilizar en los descansos entre series o cuando se pasa de un ejercicio a otro, contando también en no alargar esos descansos mas de lo prescrito ya que estaríamos perdiendo la valiosísima intensidad del entreno.
Se puede sociabilizar cuando acabas, mientras haces cardiovascular si no es anaeróbico, cuando estas en la sauna, en la ducha, en la piscina…
Y en cuanto a los auriculares en la parte aeróbica no están de más, al contrario, dependiendo de la música serás capaz de activar más el ritmo o realizar intervalos casi sin proponértelo.
En cuanto al tema “aburrimiento” bueno, eso es algo subjetivo con un patrón determinado que se puede modificar.
Notar nuestra propia biología, conocer y percibir nuestra funcionalidad, desconectar de los problemas para dedicarnos un rato de atención a nosotros mismos, a nuestras percepciones corporales, ser capaces de aprender a controlar cuando queremos y cuando no queremos activar nuestro piloto automático…
Para mí, todas estas aptitudes son demasiado atractivas como para que me resulten aburridas ¿y para ti?.
Montse Bocanegra Romero.
Tutor trainer.
http://www.psicofitness.es/

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